El SEO ha cambiado radicalmente en poquísimos meses. De hecho,
antes se podía posicionar una web simplemente copiando y publicando el contenido
extraído de otras páginas o simplemente repitiendo una serie de palabras clave.
Sin embargo, Google se ha propuesto luchar contra la carencia de contenido y la
baja calidad de la información que reciben los usuarios.
El coloso de Internet apuesta cada vez más por el
contenido original, actualizado con frecuencia y que sea realmente relevante para
los usuarios. Para lograrlo ha puesto en práctica diferentes algoritmos como
Panda y Penguin.
Ahora Google va un paso más allá: su idea central es incidir
en la parte del cerebro que toma las decisiones y lleva a los usuarios a emprender
una acción. Se trata de una teoría que ha sido propuesta por Rhondalynn Korolak
y tiene muchos puntos en común con el neuromarketing.
Esta área del cerebro es una de las más primitivas,
45.000 veces más antigua que la del lenguaje y la escritura y responde a una de
las necesidades básicas del ser humano: la supervivencia. Según Korolak, este
instinto está directamente relacionado con la toma de decisiones. En realidad,
los clientes no tienen en cuenta la marca, sus ventajas o características, sino
que lo que les preocupa es encontrar la solución para su problema, una solución
que les reporte alivio y tranquilidad.
Pues bien, como Google es el primer portal del mundo especializado
en ofrecer soluciones a los usuarios de una manera rápida, ahora quiere mejorar
la experiencia de estos y apela precisamente al instinto más básico: el de supervivencia.
¿Cómo se lleva todo esto a la práctica? Se ha creado
un complejo algoritmo que permite registrar las páginas en busca del contenido
más atractivo y eficaz para los usuarios. Por ello, aquellas webs que cuentan
con contenido visual de calidad, además de contenido fresco y de calidad, capaz
de captar la atención de los usuarios y mantenerla por más tiempo son la que
aparecen mejor posicionadas.
Al contrario, las que están excesivamente enfocadas en
la marca, que realmente no ofrecen un valor diferencial, ni cuentan con un
componente atractivo, capaz de enganchar a los usuarios, son relegadas a las
últimas posiciones del ranking.
Sin lugar a dudas se trata de una perspectiva muy
interesante, es muy lógica y le planteará un nuevo reto a los especialistas
SEO.
