18 agosto 2014

¿Qué comparten las personas en sus perfiles de las redes sociales?



Los usuarios disfrutan descubriendo y compartiendo contenido en las redes sociales. De hecho, hace poco pudimos conocer qué es lo que más motiva a los usuarios a actuar en las redes sociales: su afán por aportar valor y entretener a los demás (94%).

A la hora de conseguir este objetivo ¿qué es lo que más les gusta compartir? ¿Cómo y dónde lo hacen?

La infografía de Go-Gulf.ae muestra la clara conquista de la imagen en las redes sociales. El 43% de los usuarios comparte fotos en sus perfiles. Una actividad que está por encima de la publicación de sus opiniones, la actualización de estado, o compartir enlaces (26%). 

Asimismo, el 25% recomienda aquellas cosas que le gustan, de todo lo que se encuentra por las redes sociales, mientras que un 22% comparte noticias, y enlaces a otras páginas (21%).

En líneas generales, Facebook continúa siendo la red social dominante. Cada día se comparten 4,75 mil millones de elementos a través del gigante de las redes sociales. El 66% de esta actividad se registra a través de la app móvil de iPhone. 

Curiosamente, la actualización del estado sentimental fue la nota dominante por parte de los usuarios el año pasado en Facebook; por encima de los viajes, o traslados o el anuncio de rupturas sentimentales. 

Las emociones ganan la batalla en las redes sociales 


La sorpresa o asombro es la característica que predomina en el contenido compartido (25%), seguido del humor (17%), diversión y entretenimiento (15%). En cambio, la ira solo ocupa un 6%, mientras que la tristeza apenas está presente (1%). Definitivamente, las redes sociales son un lugar para transmitir y recibir buenas vibraciones.

Para compartir fotos, Facebook y Google+ son las opciones preferidas, con un claro dominio por parte de la red de Mark Zuckerberg (824 millones vs 370 millones). Destaca el hecho de que el ordenador es todavía el dispositivo preferido para compartir fotos en las redes sociales, duplicando a los terminales inteligentes. 

Por su parte, Twitter es el canal ideal para hablar en tiempo real sobre aquello que estamos haciendo; dando muestras de nuestra interesante actividad social.

¿Qué motiva a los usuarios a compartir en las redes sociales?


El 84% afirma que comparte contenido como vía para transmitir su compromiso con determinadas causas problemas sociales. De otra parte, para el 78% compartir en las redes sociales le permite estar en contacto con la gente, promover la interacción y conocer sus intereses. 

Asimismo, el 69% se siente parte integrante de este lugar llamado mundo, cuando contribuye con su contenido. En última instancia, el 49% comparte información y valoraciones sobre productos con el fin de contribuir con su valoración personal e incluso mover a la acción.
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07 agosto 2014

¿Tu sitio web aguanta más de 10 segundos en la ventana de un cliente potencial?

Gran parte de las posibilidades de que un cliente active un circuito de compra en un sitio web se desencadena durante los primeros 10 segundos de su llegada. Sobrevivir a esa evaluación inicial es fundamental para el éxito de una estrategia comercial en Internet. 

¿Si solo tuvieras 10 segundos para hablarle a un cliente potencial sobre las ventajas de tu negocio, qué le dirías? Un usuario promedio de Internet tarda entre 10 y 20 segundos en evaluar la calidad de un sitio web antes de abandonarlo, según revela un estudio publicado por Nielsen. Durante esos primeros 10 segundos, el usuario examina atributos subjetivos de calidad en busca de indicadores que le permitan definir, en base a sus experiencias pasadas, la probabilidad de que el sitio tenga algo útil que ofrecerle, que tenga un valor añadido, ese valor que estaba buscando.

Si tu sitio web sobrevive a esa primera y dura evaluación inicial, las probabilidades de que el usuario permanezca en el sitio aumentan considerablemente. Si logras que el usuario supere los 30 segundos, puedes decir que el cliente "es tuyo". 

¿Qué puede brindar un sitio web en 10 segundos para demostrar su valor? Imagina su sitio web como una tienda física. La mayoría de los comercios comprenden muy bien la importancia de enamorar a sus clientes: desplegando productos atractivos y posicionados estratégicamente, brindan atención amable dispuesta a ayudar y convencer, cuidan de la estética y la iluminación general... No obstante, cuando se concibe un sitio web, parece que esta obsesión por complacer a los clientes se pierde. El sitio web pasa a ser poco más que un catálogo en línea, un recuento de espacios de color fluctuantes y sin verdadero análisis acerca de su razón de ser. 

Ideas para enamorar 


Encantar a los clientes en la web requiere de una buena elección de imágenes y descripciones, que ayuden al cliente a descubrir y desear el producto. Nunca fue más importante la frase "una imagen vale más que mil palabras" en el proceso de convencer a un cliente de comprar un producto que no ha visto. 

Es necesario que cada aspecto de un sitio web sea concebido pensando en el impacto que este debe causar en el usuario para generar resultados. Para ello sirve preguntarse, a qué vino el cliente, cómo puede simplificarse el proceso para permitir que encuentre lo que busca y a qué emociones es necesario apelar para estimular la acción deseada. 

Es importante entender que, al igual que en un negocio offline, no todos los clientes llegan preparados para comprar y que un sitio web debe brindar contenidos para inspirar e informar tanto como para vender. Esto permite brindar a cada cliente la experiencia más adecuada para el momento del ciclo de compra en el que se encuentre: el usuario decidido ya por un determinado producto encontrará conveniente y útil un buscador, para llegar al mismo en no más de dos clics; pero para el usuario que aún está analizando dentro de una serie de productos (similares o no) será apropiado ofrecerle páginas de categoría con opciones y recomendaciones u opciones que le permitan refinar su búsqueda (por determinadas características según el producto del que se trate).

Lograr que un cliente se enamore de su negocio en la web también implica entender cuáles son las limitaciones más comunes que impiden la compra e intentar resolverlas como, por ejemplo, mejorar las opciones de envío. Ofrecer funcionalidades de comparación de producto y, además, entender las instancias en las que el hecho de estar online puede brindar un valor agregado superior a la tienda física (y destacarlo activamente), son acciones que también ayudan al propósito final. 

En resumen, ganar el amor de los clientes en línea no es una misión imposible y requiere de acciones similares a las que los negocios vienen utilizando desde hace siglos. Implica buscar entender al usuario para alcanzar y superar sus expectativas? pero hacerlo rápido: el cliente en Internet no espera y la oportunidad pasa, literalmente, volando.
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15 julio 2014

Enfrentar la crisis a golpe de Marketing: ¿Es posible?

La crisis llegó y no tiene intenciones de marcharse, al menos por lo pronto. Los especialistas en la materia no saben a ciencia cierta cuándo comenzaremos a ver nuevamente los brotes verdes pero de lo que sí están seguros es de que esta crisis cambiará muchos hábitos. Empresas y consumidores se reinventan desarrollando nuevas formas de hacer y relacionarse.

A raíz del desplome económico, muchas empresas se han visto obligadas a recortar gastos y algunas lo han hecho precisamente en el área de la Publicidad pero otras han decidido apostar con más fuerza por el Marketing al darse cuenta de que este es el camino más inteligente para ganar nuevos clientes y fidelizar a los antiguos. Fortalecer la identidad corporativa no es una opción, es un imperativo en los tiempos que corren. Por eso no es extraño que tras la crisis muchos recurran a agencias de promoción.

Los mandamientos del Marketing en tiempos de crisis


- Identificar los modelos de decisión del consumidor. ¿Qué le gusta a tu público? ¿Cuáles son sus necesidades? ¿En qué estarían dispuestos a gastar? ¿Qué motivos le llevarían a comprar tus productos? Una buena empresa de marketing debe ser capaz de responder a estas y otras preguntas, debe conocer profundamente a tu público para poder diseñar una estrategia que lo seduzca.

- Desarrollar una visión innovadora que consiga aumentar las ventas a través del branding. ¿Qué te hace diferente? ¿Por qué una persona debería confiar en tu producto o servicio? No basta con conocer a tu público, es necesario convencerlo de que tu producto es la mejor opción para él. Esto se logra diferenciándose de la competencia y poniendo en práctica una campaña de marketing que refuerce el branding. 

- Modular la comunicación a través de diferentes canales. ¿Cómo comunicarás con tus clientes potenciales? ¿Cuál es el mejor canal? El marketing integrado ha llegado para quedarse y se afirma que puede aumentar hasta en un 50% el número de clientes. Hoy ya no es suficiente con transmitir un spot televisivo y llegar a millones de personas, hoy el Marketing está más enfocado en el público que te interesa y lo aborda a través de diferentes canales. Según las estadísticas, el 37% de las personas que recibe un correo electrónico publicitario lo lee y el 33% es fan de alguna marca en las redes sociales. Una buena empresa de marketing utilizará todos estos canales y les sacará el máximo provecho.

La crisis también encierra oportunidades


Hay empresas que han sabido ver la oportunidad en la crisis y no han dudado en aprovecharla mientras otras han apostado por su viejo modelo de ventas y están fracasando. La crisis puede ser una ocasión para que te abras a un nuevo mercado, para que saques un producto que satisfaga las nuevas necesidades o incluso para reforzar la fidelidad de tus clientes manteniéndote a su lado en tiempos difíciles.

Lo que nunca debes hacer es crear productos baratos que no tengan un valor añadido porque esta estrategia impacta negativamente en la confianza de tus clientes. El ejemplo más emblemático es el de Pierre Cardin, quien después de obtener grandes beneficios económicos decidió extenderse a productos como las gorras de béisbol y los cigarrillos, lo cual hizo que perdiese su estatus de lujo y, por consiguiente, gran parte de los clientes que ya había conquistado.
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14 julio 2014

Los 7 mayores errores al hacer branding

La marca es el principal valor de una empresa. Es el estandarte que muestra sus atributos corporativos, su filosofía de empresa. Su principal factor diferencial y estandarte que identifica la personalidad de la organización, el producto o servicio al que acompaña.

Por ello, la empresa ha de cuidar y custodiar su marca como si de su principal tesoro se tratase, velando por que sus valores se respeten, y que su imagen permanezca inalterable, transmitiendo los atributos con los que fue creada. Algo que muchas empresas no tienen en cuenta, lo que les lleva a cometer errores.

1. No tener en cuenta el poder de la marca. La marca no es solo un icono más o menos bonito, que acompaña a un producto o servicio, y que aparece en las comunicaciones de la empresa, de forma más o menos destacada. Por contra, la marca no es en absoluto un acompañamiento, sino que en su esencia aglutina todos los valores y atributos definitorios de la marca, y como tal debe ser valorada.

2. No establecer claramente los atributos de una marca. Otro gran problema es que una marca carezca de una personalidad definida, que la creación de su identidad gráfica no esté realmente estipulada, no cuente con un logo único y diferenciador, expresado con una tipografía concreta, y unos colores claramente identificables, independientemente del soporte donde se apliquen. Asimismo es importante estipular su uso, imponer unos criterios de aplicación, que incluyan sus diferentes versiones, y tamaño mínimo aceptable. Todo con el fin de cuidar su correcta utilización y garantizar la visibilidad de la marca en todas sus apariciones.

3. Complicar demasiado las cosas. La imagen gráfica de la marca ha de ser fácilmente identificable, independientemente de cómo y dónde se aplique. Para ello, el éxito radica en la sencillez. Nada de abusar de multitud de colores, figuras o elementos gráficos, que compliquen la asimilación y recuerdo de la marca. Por su parte, aplicar la regla de menos es más conseguirá retener la imagen en su retina, y ser asociada a la marca con mayor facilidad.

4. Ocultar su verdadera esencia bajo elementos superfluos, que distorsionan el mensaje. A menudo, la imagen de marca queda sepultada bajo numerosas llamadas a la acción, imágenes llamativas y mensajes que pugnan al unísono por destacar, confundiendo con ello al receptor. El horror vacui es un mal que acecha a muchos marketers y diseñadores, que intentan a toda costa ocupar el máximo espacio visible, generando únicamente un ruido que distrae la atención del destinatario.

5. No atenerse las directrices previamente marcadas en cuanto al uso de la marca. El esfuerzo inicial por determinar los atributos de la marca y sus normas de uso ha de cumplirse a rajatabla, sin excepciones ni licencias varias, que únicamente vengan a debilitar la fuerza de la marca. Tanto los colores corporativos, como la tipografía o el tamaño mínimo de lectura han de mantenerse independientemente del soporte, las exigencias del publisher o cualquier otro condicionante externo.

6. No seguir de cerca cada actuación de la marca, y su aplicación por parte de terceros. La empresa ha de velar por el correcto uso y aplicación de la imagen, allá donde esta aparezca. A la empresa corresponde el trabajo de conseguir que su marca y todo lo que ella significa se respete, garantizando con ello la expansión de la marca y su correcta difusión. 

7. No cuidar la imagen de marca, ni trabajar para reforzarla con el paso del tiempo. La marca es un organismo vivo, y como tal ha de evolucionar. Un desarrollo que muestra su adaptación al entorno en el que desarrolla su actividad, su capacidad para escuchar y estar a la altura de las exigencias del mercado. Todo ello se traduce en la renovación y adaptación a la nueva demanda. Lo que no implica necesariamente un cambio radical, pero sí una remodelación y readaptación a las nuevas necesidades que impone el público objetivo.

Artículo publicado originalmente en Puro Marketing
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16 junio 2014

¿El calor puede influir en nuestras decisiones de compra?

Solemos pensar que tenemos el control sobre las decisiones que tomamos día a día, sobre todo las que se refieren a las compras pero los estudios más recientes desarrollados en el área del Comportamiento del Consumidor desvelan que en realidad nos dejamos influenciar por pequeños detalles del medio, entre ellos, la temperatura.

Más calor, más influenciables

Un estudio desarrollado en la Universidad de Sun Yat-sen muestra que somos más propensos a confiar en la opinión de otras personas (entiéndase vendedores) cuando estamos en una habitación donde hay calor (unos 24 -25 °C), en contraposición con un sitio fresco (16-17 °C). 

Estos investigadores reclutaron a 81 personas y las asignaron a habitaciones más calientes y otras más frías. Después, les presentaron dos productos y les dijeron que el primero había sido preferido por el 65% de las personas mientras que el segundo solo obtuvo la aceptación de un 35%. A continuación, les preguntaron qué producto estarían dispuestos a comprar. En este punto, quienes estaban en la habitación donde había más calor, fueron quienes más se guiaron por los supuestos datos estadísticos de preferencia, lo cual nos indica que estaban abiertos a las sugerencias del vendedor.

Más frío, más calculadores

La temperatura no solo nos hacen más sugestionables ante una propuesta de compra sino que también puede incide en la elección de los productos. Otro estudio, esta vez realizado en las universidades de Jerusalem y Columbia, reafirma esta idea.

Los investigadores les pidieron a las personas que examinasen una almohadilla terapéutica durante unos segundos, solo que en algunas ocasiones esta contenía agua fría y otras veces agua caliente. A continuación se les preguntó cuánto estarían dispuestos a pagar por un paquete de seis baterías y un pastel de chocolate. Lo curioso fue que las personas estaban dispuestas a pagar mucho más por ambos productos cuando sostuvieron la almohadilla con agua caliente que cuando manipularon la que contenía agua fría.

Los investigadores fueron un paso más allá y diseñaron un experimento similar, solo que al final, le preguntaban a las personas si deseaban llevarse a casa el dinero o un bolígrafo, como recompensa por haber participado en el estudio. El 74% de las personas que manipuló la almohadilla con agua caliente eligió el bolígrafo en vez del dinero. Sin embargo, este comportamiento solo se apreció en el 47% de quienes habían sostenido la almohadilla con agua fría.

Una posible explicación

Los investigadores piensan que las temperaturas elevadas aumentan la sensación de cercanía con otras personas por lo que estaríamos más dispuestos a tomar en cuenta sus opiniones e incluso a dejarnos influenciar por ellas. Básicamente, el calor actuaría promoviendo un acercamiento al otro, lo cual implica estar más abiertos a sus puntos de vista.

Al contrario, las temperaturas frías promoverían un distanciamiento y podrían hacernos actuar de manera más racional, sopesando bien los pros y los contras de las opciones que tenemos a nuestra disposición.

Artículo publicado originalmente en Rincón de la Psicología
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